No te equivoques, no te odio. Creo que no podría hacerlo aunque quisiera. Lo que odio es haber llegado a pensar que te conocía. ¿Cómo he podido estar tan jodidamente equivocada? Ahora mismo eres un completo extraño, siento que he estado engañándome a mí misma desde el primer momento. Soy una cabezota y me empeñé en pensar que te quería cuando ni siquiera sabía quién eras. Tampoco lo sé ahora y dudo que lo llegue a saber nunca pero, cada día me demuestras que no me estoy perdiendo gran cosa. No me arrepiento...






No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario :)